No sólo el método del psicoanálisis, también un triángulo peligroso es lo que retrata este riguroso acercamiento a tres personajes históricos.
David Cronenberg nos los presenta así:
"En primer lugar tenemos a Jung (Michael Fassbender), que consideraba a Freud (Viggo Mortensen) como su mentor, luego está Sabina (
Keira Knightley), una mujer rusa y judía, que era paciente de Jung, con el que tuvo un romance. Finalmente, bajo la tutela de Jung, ella se interesó en el psicoanálisis y terminó decantándose por las teorías de Freud. Es un extraño menage a trois en el que sólo hubo sexo entre Jung y Spielrein, pero donde se cruzaron todo tipo de afectos, devociones, traiciones y rencores."
Christopher Hampton (famoso ya por sus guiones para Las amistades peligrosas o Expiación) estudió, primero para la obra de teatro y luego para el guión, las relaciones entre los tres doctores a través de la correspondencia que matuvieron. A principios del siglo XX Zurich y Viena eran el centro de la vida intelectual y científica de Europa. Eran como internet ahora, el correo se distribuía media docena de veces al día y eso permitía una conexión muy rápida entre intelectuales. Esta es una película muy epistolar, mucho de la voz en off que hay es la lectura de las cartas reales. Es además muy técnica, puede resultar un poco pesada por ello, pero a Cronenberg no le da miedo explayarse en los temas que trata porque se nota mucho que está en su salsa, y es que las pelis de este hombre tienen una profunda psicología de personajes. Esta parece que es la explicación de muchas cosas que pasan en sus anteriores trabajos, jej.
Los tres actores están muy correctos, la pionera en el campo de la psicología infantil está que se sale, sobre todo en sus "momentos locos", esto dice ella misma: "Según el guión Sabina estaba devastada por tics nerviosos que la convertían en un amasijo de histeria, por suerte encontré un pequeño fragmento en sus diarios donde se describía a si misma como un demonio o un perro. Aquello me impactó y decidí que sería la base de mi acercamiento a sus dolencias físicas. Me puse delante del espejo y empecé a hacer toda clase de muecas imposibles hasta que di con la más animalística y demoníaca." Doy fe de que le salió perfecto, y también de que esta chica no tiene ni pizca de vergüenza.
Aún con todas sus virtudes, algo en el tratamiento de la historia hace que no me meta en ella apenas y en ocasiones hasta me aburrí. Su morbo, tanto sexual como sadomasoquista, me provocó a ratos un efecto desagradable. Creo que la distancia con la que se retrata todo, con esas elípsis y saltos en el tiempo además, y tanto texto erudito y reflexivo provoca un resultado no redondo. Es un desasosegante 5.