"Cuando eras pequeño, puede que tú no lo recuerdes, estuviste muy enfermo, casi te mueres".
Walter Bishop repite casi como un mantra esta frase a su hijo Peter en varias ocasiones a lo largo de esta serie. Vista la primera temporada, en su último capítulo, el 20, me doy cuenta de lo que significa la frase, de lo que significa realmente toda la temporada, y un escalofrío de placer y susto recorre mi espalda.
Fringe es una serie absolutamente extraordinaria, al menos para los amantes de los fenómenos extraños, y la C.F., pero también para los amantes de los guiones cuasi perfectos, de la imaginación y de las interpretaciones de altura. Además es que gana con cada capítulo (siempre hablo de la 1ª temporada que es la que he visto) de forma increíble. Hasta la mitad es como Expediente X y mantiene el interés sin adicciones preocupantes, pero es que la segunda mitad de la temporada es buenísima, adictiva en grado sumo. Uno quiere saber de que va Fringe de verdad. Porque Fringe es la historia de dos geniecillos locos que sobrepasaron todas las leyes morales experimentando con seres humanos y los esfuerzos de una división especial del FBI para deshacer sus entuertos. Pero, para nuestro deleite, es mucho más; y lo que me quedará por ver...
Es un interesantísimo 8.

Lamentablemente van perdiendo fuelle en sucesivas temporadas sobre todo porque con cada final de temporada no se resulve nada (aunque a mi me sigue gustando, pero reconozco que con la 3ª empiezan a ser reiterativos)
ResponderSuprimirNo la he visto nunca...y te reconozco que no me tira mucho. Buen finde
ResponderSuprimirMmm, sí que han resuelto cosillas en el final de la primera. Evidentemente hay una trama global que debe continuar pero en hay muchos capítulos autoconclusivos en las tramas del capítulo. Y en este final de temporada me ha gustado mucho descubrir lo de los viajes entre universos paralelos. Ha sido un bombazo.
ResponderSuprimirSegún lo que dices de que pierde en al 3ª, me queda por disfrutar la 2ª temporada completa :)